Archivos para diciembre, 2008

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Entre los días 20 de diciembre y 6 de enero (de 18 a 21h), el artista Gustau Chalamanch realizará una exposición en  el Molí de l’oli. 

Nacido en La Pobla en 1961, fue discípulo de artistas como Miquel Villà y Enric Porta, de los que supo coger el relevo y progresar hasta su actual y característico estilo. Es capaz de convertir el detalle aparentemente más irrelevante de su entorno en una sólida obra de arte. 

Es una exposición  que no nos podemos saltar.

Os adjunto un par obras suyas para los que aun no lo conocéis. 

 

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Al contemplar una obra, me gusta imaginarme “en la piel” del artista, hacer suposiciones de cómo ha ido componiendo el cuadro, qué ha intentado expresar, la técnica que ha empleado hasta llegar al cuadro final. Por este motivo permitidme que os exponga la historia de “Bucle”, un óleo sobre tela de 170×80 cm.

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La obra estaba destinada a un concurso de arte de Salàs de Pallars. Ya de entrada, imaginaba una forma amarilla resaltando sobre un fondo uniforme. La forma, primero una mancha, fue tomando diversos aspectos hasta que empezó a pedir volumen. Iba alternando desde una masa abstracta e inconexa hasta figuras más reconocibles. Una esfera que devino una figura de sección tórica (como un inmenso donuts) que progresivamente se elongó y retorció y se abrió hasta llegar a la idea de un bucle. El bucle debería proyectar una sombra sobre el fondo con lo que se uniría a este. Uno de los extremos no iba a aparecer, el otro terminaría de manera imprecisa, para que cada espectador interpretará que desde un origen desconocido se llegaba a un final o viceversa. Por otra parte tenía que  representar con exactitud los diferentes entrecruzamientos pero sin llegar a quedar demasiado “relamido”.

Una vez expuesta la obra, fue divertido escuchar las discusiones entre los espectadores en las que cada uno defendía su propia tesis sobre de qué objeto se trataba. He de reconocer que fueron mayoría los que lo quisieron  identificar como una manguera de jardín. A los que me buscaban para que les corroborase su acierto les respondía con una sonrisa que les dejaba convencidos de que habían descubierto el significado del cuadro. 

Para mi, lo importante era que no pasaran delante de la obra sin que ésta les invitará a detenerse y contemplarla. Creo que eso, si que lo conseguí.